Parque Nacional de Doñana Parque Nacional de Doñana - Los 4 Doñana
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Parque Nacional de Doñana   Parque Nacional de Doñana   Parque Nacional de Doñana   Parque Nacional de Doñana   Parque Nacional de Doñana  

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Los 4 Doñana
Según la época del año, el Parque Nacional de Doñana se presenta cambiante, distinto, sorprendente. Incluso se puede llegar a decir que existen 4 Doñanas en uno. Aquí te mostramos un calendario anual aproximado de acontecimientos en torno a su flora y fauna en diferentes estaciones para que puedas hacerte una idea de lo que puedes encontrar en tu visita.

Doñana en otoño


En octubre comienza la inundación de la marisma, que a mediados de noviembre está inundada. Con las primeras lluvias llegan las primeras aves acuáticas invernales. Miles de ánsares llegan en espectaculares bandadas desde el norte de Europa para disfrutar de un clima más benévolo y en búsqueda del tubérculo o rizoma de la castañuela que se encuentra en el fondo de la marisma, pero también la arena de las dunas próximas, indispensables para triturar y digerir su alimento y que acuden a buscar cada mañana en el Cerro de los Ánsares. Pero no sólo de aves se puebla este enclave privilegiado, sino también de ciervos, zorros, liebres y tejones.

A mediados o finales de septiembre se produce la ronca del gamo, su época de celo. En octubre, coincidiendo con la llegada de los gansos, fructifica la camarina y el monte negro. Y en diciembre el sapo partero se reproduce.

Las pajareras, los viejos alcornoques de la Vera (límite entre el bosque mediterráneo y la marisma) utilizados como hogar por miles de aves, comienzan su etapa de decadencia. Las ramas escasean y comienzan a criar en sus troncos el lince, la gineta, el lirón careto, el conejo de campo y la lagartija común.

Y algo que caracteriza a las dunas en las épocas de otoño y primavera (pese a su aridez y escasez de alimento) son los rastros y huellas de víbora hocicuda, culebra bastarda, tortuga mora, águila imperial, águila culebrera, perdiz común, halcón peregrino, urraca, lince, ciervos y jabalíes.

Doñana en invierno


Entre finales de diciembre y principios de enero se produce la máxima concentración de aves en Doñana. Entrado el invierno, la marisma se convierte en un enorme lago: miles de patos reales, porrones, ánades frisos, gansos y flamencos disfrutan y comparten en perfecta armonía su apreciado humedal. Si decides programar tu visita en esta época, seguramente presenciarás el ritual amoroso de las fochas y ánades reales y quizás estés a tiempo de ver en febrero a los patos y ánsares emprendiendo de nuevo su viaje a Rusia, Escandinavia y Alemania.

A finales de enero tiene lugar el celo del lince. En febrero, se van los gansos y el águila imperial pone sus huevos. Y en marzo llegan los milanos negros y, a mediados, las siempre bienvenidas nuevas crías de lince.

Doñana en primavera

En primavera, el nivel de las aguas ha descendido ya que a mediados de abril comienza la desecación de la marisma. La espesa y verde vegetación acuática cubre la marisma: espátulas, garzas, garcillas, abejarucos y carracas huyen del calor extremo del interior de África, viajando hasta Doñana para nidificar y criar a sus polluelos.


A finales de marzo se da la máxima actividad en las pajareras (viejos alcornoques de la Vera). Asombra lo poblados de vida que pueden llegar a estar. Las aves forman colonias en sus ramas: garzas, garcillas, espátulas, martinetes, cigüeñas, avocetas y águilas calzadas. La jornada transcurre entre el bullicio de los nidos con sus polluelos demandando su alimento y el ir y venir de sus adultos.

En abril tiene lugar la floración del monte blanco y el apareamiento de la víbora. En mayo, la metamorfosis de las libélulas, y a principios de junio, las crías de águila imperial abandonan el nido.

No hay que olvidar que en esta época -al igual que en otoño- las dunas se llenan de huellas un sinfín de animales que tienen más actividad con la llegada del buen tiempo (algunas serpientes, rapaces, tortugas, linces, ciervos o jabalíes, entre otros).

Doñana en verano


En verano, la marisma se convierte en un secarral de arcilla: las avutardas se asientan en ella, los buitres bajan a alimentarse, acuden zorros, liebres, ciervos y jabalíes, y de nuevo, las cigüeñas se atreverán con su gran esfuerzo rumbo a África.

A finales de junio se produce la estivación (estrategia de adaptación al calor y sequedad propios del verano) de la tortuga mora bajo la arena; un mes después las liebres ocupan la marisma seca. En la segunda quincena de agosto se van los milanos negros, y a principios de septiembre, tiene lugar la berrea del ciervo y la eclosión de los galápagos.

Mapa de Doñana y alrededores