El aspecto menos apreciado generalmente de Doñana, el mar, se convierte en este museo en merecido protagonista.
No en vano la línea de costa onubense de Doñana es el tramo de playas vírgenes, sin edificar, más extenso de
España.
Junto a estas costas pasan y recalan muchos animales, entre ellos los grandes cetáceos.
Doñana también es marina
El tema principal del museo son los mamíferos marinos y todo lo relacionado con ellos. Las estrellas de la
exposición son 13 esqueletos reales de especies representativas de nuestras aguas, entre ellas algunas tan
espectaculares como un rorcual común de 20 metros.
Réplicas reales
A partir de estos esqueletos se han creado 16 réplicas a tamaño natural de estas especies. Algunas de las
réplicas llegan a pesar 4.500 kilos. Se exponen en la sala central, suspendidas del techo, lo cual resulta
de lo más espectacular.
El otro "plato fuerte" del museo es su Ecosfera, una de las dos que se exhiben públicamente en Europa. Una
Ecosfera es un ecosistema vivo y cerrado, totalmente autosuficiente que, en teoría, puede perdura de manera
indefinida en el tiempo. La Ecosfera es una de las líneas de investigación de la NASA para llevar ecosistemas
vivos al espacio.
El hombre y el mar
El Museo del Mundo Marino también dedica parte de su espacio a estudiar la relación entre el ser humano y el
mar. Desde los científicos, que estudian el mar como un ecosistema único, hasta las personas que viven de la
mar, sus costumbres, sus usos tradicionales... Pescadores de Huelva y Cádiz, cuya vida ha girado siempre en
torno al mar, ofrecen su testimonio en esta zona del Museo.
Finalmente, otra sala del museo se dedica a los barcos y las rutas marinas. Además de exponer una de las mejores
y más antiguas colecciones de carpintería de ribera que hay en Andalucía, la estrella de esta sección del
museo es un barco de vela latina a tamaño real construido artesanalmente por José Zamudio, uno de los pocos
carpinteros de ribera que quedan en España.