Cómo llegar Guía de Huelva: Fiestas y tradiciones
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Tradiciones centenarias

¿Sabías que...

La Semana Santa de Huelva y Ayamonte son de "Interés Turístico Nacional".


Un total de 138 hermandades (filiales y no filiales) participan en El Rocío.

Fiestas y Tradiciones en Huelva

Como cualquier otro lugar de España, Huelva tiene un buen número de tradiciones y fiestas populares, adaptadas a sus características particulares. E igual que en cualquier otro sitio del país, la mayoría de estas fiestas populares tienen un importante componente religioso, aunque su carácter andaluz hace que haya una mezcla de solemnidad y de “jolgorio” mayor que en otras zonas.

Por supuesto, una de las características que más resalta es que, gracias a lo benigno de su clima, muchas de estas celebraciones tienen lugar al aire libre. Además, las fiestas populares onubenses dan una gran importancia a la gastronomía (con platos típicos que a veces se preparan únicamente durante esas fechas), a los cantos y los bailes…

Semana Santa de Huelva

La fiesta más popular y universalmente conocida de Huelva es la Romería de El Rocío. Miles de devotos se acercan a la pequeña aldea perteneciente a Almonte para rendir tributo y estar frente a la Virgen. También para vivir una experiencia única a lo largo del camino. Es una tradición que cuenta ya con más de setecientos años y cada vez más adeptos (más de 100 hermandades, incluso una de Bruselas). Durante Pentecostés y la semana anterior el camino a Almonte y la aldea de El Rocío se llenará de colorido, carros, cánticos, polvo, sudor y, sobre todo, mucha pasión.

Aunque eclipsada por la espectacularidad de la sevillana, la Semana Santa onubense, menor aunque por eso mismo más íntima y recoleta, está declarada de Interés Turístico Nacional. Son 26 las hermandades que procesionan entre el Sábado de Pasión y el Domingo de Resurrección por las calles de la capital, ofreciendo un espectáculo regio en algunos momentos, además de permitir “descubrir” rincones especiales desde donde admirar el paso de las tallas.

Más allá de El Rocío
Una de las romerías “menores” (así, entre comillas) que también destaca por haber sido declarada de Interés Turístico Nacional es la de Nuestra Señora de Los Ángeles de Alájar, una tradición que data del Siglo XVI pero que se consolidó en 1843, cuando la Iglesia regaló al pueblo la Peña de Arias Montano para evitar que se la expropiaran, hecho que se recuerda todos los años con una simbólica “toma de la peña”.

Pero prácticamente cada localidad tiene su propia romería, que empiezan justo tras el Domingo de Resurrección y se prolongan hasta el final del verano. Asimismo, esta época está plagada de fiestas locales –casi todas dedicadas al Patrón o a la Virgen María-, por lo que se podría ir de pueblo en pueblo y de fiesta en fiesta durante casi toda la primavera y todo el verano sin interrupción.

Menos solemnes que las romerías y las procesiones son los carnavales, que tienen en Huelva una gran tradición que se remonta a varios siglos atrás (una vez más, desconocida a causa de otros más importantes, en este caso los de la vecina Cádiz). Entre ellos destacan el Carnaval Colombino que se celebra en la ciudad de Huelva y los Carnavales de Isla Cristina, con una tradición centenaria de cachondeo y desvergüenza.

Muchas más son las fiestas que hay en la provincia de Huelva durante todo el año: jornadas medievales, gastronómicas, bailes y cantes, fiestas de la vendimia… todos claros referentes de la alegría que impregna esta tierra.

El cerdo ibérico y la sierra
En cuanto a tradiciones, una de las más arraigadas en la Sierra y que va pasando en familia de generación en generación es la matanza (del cerdo ibérico) –incluso tiene su fiesta, como en Campofrío, pero cada matanza es una “fiesta”-. Se realiza durante los meses de enero y febrero. Esta tradición, aparte de ser un atractivo para los visitantes y una forma de mantener viva la cultura local es una forma de aprovisionarse de carne, jamones, chacinas y embutidos para todo el año.

Fiestas y Tradiciones en Huelva

El flamenco es otro exponente de las tierras andaluzas. Aunque la “vida” del flamenco como tal remite a hace apenas un par de siglos, sus raíces son bastante más profundas. Destacan, por lo patente, las influencias árabes y gitanas. Sin embargo podría decirse que el flamenco es una amalgama del folclore de todos los pueblos que han vivido en el Sur de España. Y es precisamente la gran cantidad de culturas que han convivido (o peleado) aquí la que ha forjado una serie de estilos característicos de cante, toque y baile que conforman ese “ente” que se llama flamenco.

El “núcleo” duro del flamenco se sitúa entre Sevilla, Cádiz y Jerez de la Frontera, pero todas las provincias andaluzas tienen su parcela de influencia. Huelva, acostumbrada a ir siempre a su aire con tal de no seguirle la corriente a Sevilla, ha desarrollado un estilo propio, cuyo principal exponente es el fandango, cuyo origen se supone en la onubense villa de Alosno, como recogen referencias escritas allá por 1492. Muchos teóricos consideran que es el cante más primitivo que existe… ¡muy anterior a que existiera un “flamenco” propiamente dicho!

Más tradiciones
El fandango, que comenzó siendo un baile, sufrió una amplia transformación a partir de su unión con el flamenco, y muchas de sus variantes actuales son cantes para escuchar.

La “ruta del fandango” de Huelva puede recorrerse de sur a norte, abarcando las zonas donde se han ido desarrollando los diferentes estilos de fandango. Desde Huelva, en la costa, hasta Encinasola, en la sierra, pasando por Alosno, El Cerro del Andévalo, Valverde del Camino, Calañas…

Y entre los cientos de tradiciones que esperan al visitante está la de la Saca de las Yeguas, que tiene lugar en Almonte. Esta tradición centenaria consiste en que una vez al año, a finales del mes de junio, los ganaderos agrupan a las yeguas y potros que forman parte de los caballos que viven salvajes en las Marismas de Doñana y los conducen, pasando por la aldea de El Rocío, al pueblo almonteño. Una vez allí se procede a la marca de los potros y a la tuza (cortarle las crines y la cola). Algunos de ellos son vendidos, pero la mayoría son devueltos a las marismas.

Todas estas fiestas y tradiciones son sólo una muestra de las que celebra la provincia. Merece la pena acercarse y conocerlas, ya que será toda una experiencia y un espectáculo inolvidable para los visitantes que tengan la suerte de participar en ellas.