Guía del Parque Nacional de Doñana

 

El Parque Nacional de Doñana: un territorio de gran belleza y alto valor ecológico. Doñana es el espacio protegido más importante de España y una de las mayores reservas naturales de Europa. Abarca una superficie de casi 300 mil hectáreas, la mayor parte de las cuales pertenecen a la provincia de Huelva.

El que fuera coto de caza para la realeza española pasó a ser declarado Parque Nacional en 1969. Cuenta con unas 365 especies de aves, muchas de ellas en peligro de extinción, y es el lugar de invernada para más de 500.000 aves todos los años. Doñana acoge, además, 21 especies de reptiles, 11 de anfibios, 20 de peces de agua dulce, 37 de mamíferos no marinos (entre ellas el lince ibérico) y unas 900 especies de plantas.

¿Imaginas un país donde los animales y plantas campen a sus anchas? ¿Imaginas un país cuya superficie total sea suelo protegido? ¿Imaginas un país cambiante a lo largo del año y donde cada día es un acontecimiento sorprendente? ¿Imaginas un país donde casi 900 especies de flora y 450 de fauna viven en armonía?

Pues todo eso es Doñana, y lo tratamos de “país” porque su extensión es mayor que la de Luxemburgo. Ocupa un 0’59% del territorio español, la mayor parte en una provincia donde de cada tres pasos uno lo das en espacio protegido.

Adéntrate en Doñana y disfruta de un documental en vivo. ¡Conócelo!

¿Sabías que…

• …los eucaliptos, presentes en Doñana, provienen de Australia, donde existen unas 600 especies distintas?

• …el lince debe su nombre al mitológico héroe griego Linceo? Cuenta la leyenda que este piloto de los argonautas e hijo de Arene era capaz de ver las cosas a través de los cuerpos opacos.

• …en 1929 se liberaron dromedarios en la zona?

• …en 1951 un guardia mató al último lobo que quedaba en Doñana?

• …en 1952 nace la World Wildlife Fund (WWF) con el objetivo de salvar Doñana y se hizo con varias fincas para su protección?

• …Doñana fue declarado Patrimonio de la Humanidad en 1994?

• …Doñana fue llamado por primera vez así en 1599?

El Parque Nacional de Doñana es el espacio protegido más importante de España, el humedal más importante de Europa y una de las mayores reservas naturales del continente. Doñana abarca una superficie de 290.162 ha. (2.901,62 km2), equivalente a la provincia de Álava o lo que es lo mismo, un 0,59% del territorio español. Para hacerse una idea más precisa, se puede decir que es mayor que Luxemburgo, cuya extensión es de 2.586 km2.

Está situado en su mayor extensión en la parte más oriental de la provincia de Huelva y también en la zona suroeste de la de Sevilla y la noroccidental de Cádiz, en el espacio comprendido entre el litoral onubense, el Bajo Guadalquivir y el corredor Huelva-Sevilla. Este espacio engloba catorce municipios pertenecientes a tres provincias distintas: Almonte, Bollullos Par del Condado, Bonares, Hinojos, Lucena del Puerto, Moguer, Palos de la Frontera y Rociana del Condado en Huelva; Aznalcázar, Pilas, Puebla del Río, Villamanrique de la Condesa e Isla Mayor en Sevilla, y Sanlúcar de Barrameda en Cádiz.

La variedad de los ecosistemas y el valor ecológico de Doñana, reconocidos por acuerdos y convenciones internacionales, le han merecido un indudable prestigio internacional como reserva natural, que ha quedado reflejado a través de distintas denominaciones:

• Parque Nacional (1969)
• Reserva de la Biosfera (1981)
• Zona Ramsar (1982)
• Diploma Europeo de Gestión (1985)
• Zona de Especial Protección para las Aves [ZEPA (1988)]
• Parque Natural (1989)
• Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO (1994)
• Carta Europea de Turismo Sostenible [CETS (2006)]

Espacio natural

El Espacio Natural Doñana es una figura nueva y única que aúna los territorios a los que actualmente se extiende el Parque Nacional de Doñana, incluidas sus Zonas de Reservas, así como sus Zonas de Protección y el Parque Natural de Doñana. Algunas de estas zonas están próximas a áreas urbanas, y en algunos casos, rodeadas por núcleos turísticos, siendo la agricultura y el turismo las principales actividades económicas de la zona.

En cuanto a su historia, hay que remontarse a finales del siglo XIII y hasta el XIX, período que comprende su largo período señorial y su significado como Coto de Doñana o finca de la casa de Medina Sidonia-Villafranca desde el siglo XVI (en 1599 se figura por primera vez el nombre de Doñana). No es hasta finales del siglo XIX y principios del XX cuando comienza la percepción de Doñana como “espacio a conservar”, considerada por viajeros burgueses como espacio de paisajes excepcionales, llegando a ser declarado en 1969 Parque Nacional.

Doñana es paisaje, belleza, singularidad, historia, actividad humana, bosques, marismas, Océano Atlántico, playas, dunas… todo un conjunto de riqueza y biodiversidad. Aunque el significado que Doñana pueda tener para ti, viajero, dependerá -sin duda- de tu percepción y nivel de conocimiento sobre este rico territorio. Cuanto más te adentres en él, en su historia, en su naturaleza, mejor podrás comprender lo que Doñana ha sido y es hoy, contribuyendo con tu actitud responsable a conservar uno de los enclaves más bellos de la Tierra.

En el Parque Nacional de Doñana podemos encontrar un rico abanico de flora y fauna coexistiendo en un espacio único. En él existen tres ecosistemas: la marisma, los cotos y las playas con dunas.
Cada uno de ellos posee una fauna y flora propia y diferenciada. En todo el parque, repleto de importante e interesante biodiversidad, habitan 875 especies de flora, 360 especies de aves, de las que 127 se reproducen habitualmente en Doñana, 37 de mamíferos no marinos, 20 de peces de agua dulce, 11 de anfibios y 21 de reptiles. Y entre estas especies se encuentran algunas amenazadas: 6 plantas, 11 aves, 1 mamífero, 4 peces y un reptil. Y si les ponemos nombre, dos de las que están en serio peligro de extinción son el lince ibérico (Lynx Pardina) y el águila imperial (Aquila Adalberti).

Debido a su privilegiada situación geográfica entre dos continentes y su proximidad al lugar de encuentro del Atlántico y del Mediterráneo, el Estrecho de Gibraltar, en Doñana se pueden observar más de 300 especies diferentes de aves al año, al ser lugar de paso, cría e invernada para miles de ellas (acuáticas y terrestres) europeas y africanas. Aquí reposan aves acuáticas de toda Europa Occidental, localizándose infinidad de especies en las marismas y alrededores procedentes de África y Europa.

Aves y mamíferos

Las aves son una de las imágenes más distintivas de Doñana. Destacan el ánsar común, el ánade real, el flamenco, la espátula, la garza real, el pato cuchara, el pato real, el pato colorado, el zampullín chico, la focha común, la focha cornuda, el calamón, el avetoro, el correlimos, la malvasía, el porrón común, la cerceta común, la garcilla bueyera, la avoceta, el chorlitejo, el sisón, la avutarda, el martinete, la garcilla cangrejera, la cigüeña negra, la cigüeña común, la grulla, la cigüeñuela, el charrancito, entre otras, sin olvidar la numerosa presencia de aves rapaces como el aguilucho lagunero, el águila calzada, la lechuza, el milano negro o alcotán, el milano real, el buitre leonado, el búho real, el águila culebrera, el águila calzada, siendo algunas de éstas -al igual que el águila imperial- especies amenazadas.

En cuanto a los mamíferos, su abundancia y diversidad está representada, además de por el amenazado lince ibérico, por el ciervo, el gamo, el jabalí, el corzo, el meloncillo, el turón, el zorro, el conejo de campo, la gineta, el lirón careto y la liebre, sin olvidar a los caballos y las yeguas, que pasan la mayor parte del año en las marismas.

Algunas de las especies de anfibios que más se encuentran en Doñana son el gallipato, el sapo de espuelas y la ranita de San Antonio. Además, son numerosas las especies de reptiles: la culebra bastarda, la culebra viperina, la culebra de collar, la lagartija colirroja, la víbora hocicuda, el galápago leproso, la tortuga mora…

El Parque de Doñana tiene tres ecosistemas principales: cotos, marismas y playas con dunas. Cada uno de ellos crea un hábitat propio, caracterizado por comunidades de especies vegetales y fauna que están en constante interacción y evolución y donde cada estación se sucede, año tras año, ofreciendo un magnífico capítulo y ejemplo de diversidad de vida.

Ciervos en los cotos

A lo largo del recorrido por el ecosistema más antiguo, maduro y estable -los cotos-, se encuentran abundantes masas forestales de árboles tales como el alcornoque, el enebro, el pino piñonero, el acebuche, el madroño o la sabina; arbustos y herbáceas como la castañuela, el taraje, el brezo, el barrón, el bayunco, la jara blanca, el gamón común, el labiérnago, el jaguarzo, el romero, la retama de escobas o el lentisco, entre otros (todo esto es el bosque o matorral mediterráneo).

Durante el siglo XVIII se llevaron a cabo repoblaciones de pinares cerca de la desembocadura del río Gualdalquivir, sirviendo de materiales de construcción para los buques de la Real Armada. Por eso se ven mucho en Doñana. Los eucaliptos también han supuesto drásticos cambios en los cotos, al ser repoblados por esta especie con fines industriales, décadas antes de la declaración de Parque Nacional. Sin embargo, al comprobarse que esta especie impedía el crecimiento de la vegetación autóctona, los eucaliptos se fueron erradicando sistemáticamente, permitiendo así la regeneración de vegetación nativa.

Las Marismas

El ecosistema más joven y extenso de Doñana, la marisma, posee una panorámica visual tremendamente cambiante y -por ello- se trata de un lugar excepcional de diversidad ornitológica, escenario de un potente y espectacular evento protagonizado por la migración, que la convierte en punto de encuentro de la avifauna (acuática y terrestre) europea y africana. Sus usuarias protagonistas son somormujos, zampullines, cercetas, patos, ánades silbones y rabudos, chotacabras, ruiseñores, patos cucharas, gansos, fochas, fumareles y aguiluchos… También los flamencos ofrecen una visión espectacular en su lugar predilecto, los “lucios”, donde pueden invernar por la permanencia de agua en estas zonas más profundas aún en años de sequía. Y otros habitantes que se encuentran próximos en los cauces de los arroyos, hoy conocidos como “caños”, son ranas, carpas, galápagos, calamones y martines pescadores.

En la marisma se pueden reconocer dos ecosistemas o hábitat extremos: un Doñana seco o marisma seca, situado en zonas altas, que muestran un predominio de masas forestales de alcornoque, madroño, matorral mediterráneo (jaguarzo blanco), pino piñonero, enebro, sabina y acebuche, y que ocupan el llamado “monte blanco”; y un Doñana húmedo o marisma inundada, situado en zonas más profundas, que presenta ante la vista especies predominantes como la castañuela, la manzanilla acuática, el carrizo, el bayunco y otras especies distribuidas según diversos factores físico-químicos del lugar y que ocupan el llamado “monte negro”.

Aquí, en una gran extensión de todo este bosque mediterráneo, sobrevive el emblemático y amenazado lince ibérico. Y también en este lugar -riquísimo en rapaces- encuentra uno de sus últimos refugios el águila imperial. Además, se puede observar a una considerada especialista de caza como el águila culebrera compartiendo los pinos y alcornoques con el aguilucho lagunero, el águila calzada, la lechuza, el milano negro y el real, el buitre leonado o el búho real y, con cierta frecuencia, se dejarán ver liebres, tejones, jabalíes, meloncillos, turones, comadrejas, gatos monteses y corzos, junto a los gamos, que en otoño anuncian su llamativa ronca o berrina, y los ciervos, que también se dan a su particular berrea.

La Vera

Pero si hay un lugar que destaca por su elevado enriquecimiento ecológico es donde limitan las arenas de los cotos y las dunas con el suelo arcilloso de la marisma, en “la Vera”, considerada como el borde o zona de transición entre dos ecosistemas (el bosque mediterráneo y la marisma) y donde confluyen especies de uno y otro. Impresiona su elevada diversidad faunística: ciervos, gamos, jabalíes, vacas y yeguas marismeñas. Aquí en primavera asombran lo poblados de vida que pueden llegar a estar los viejos alcornoques convertidos en las pajareras de Doñana. En el apogeo del árbol, las aves forman colonias en sus ramas: garzas, garcillas, espátulas, martinetes, cigüeñas, avocetas y águilas calzadas. Aquí, la jornada transcurre entre el bullicio de los nidos con sus polluelos demandando su alimento y el ir y venir de sus adultos. Y en su etapa de decadencia, cuando las ramas escasean, comienzan a criar en las oquedades de sus troncos el lince, la gineta, el lirón careto, el conejo de campo y la lagartija común; incluso algún zorro permanece bajo el árbol al acecho de que algún polluelo caiga de las ramas.

Y en el ecosistema de dunas y playas se encuentran 32 kilómetros de playa virgen dentro del Parque Nacional y otro de los paisajes más cambiantes, donde el empuje del viento del Suroeste, según las estaciones, es principal protagonista. Desde la costa atlántica hacia el interior, las dunas se forman, crecen, cambian y avanzan. Se trata del sistema de dunas móviles de Doñana.

La playa

Sobre la playa se acumulan restos de crustáceos, cetáceos, moluscos, etc. que atraen a las gaviotas, charranes y a otros individuos con simpáticos movimientos como son los correlimos, zarapitos y chorlitejos, además de alguna lagartija colirroja, y más alejadas de las aguas, especies vegetales marinas como cardos, barrones, camarinas, clavellinas o alhelíes de mar, que son pequeños obstáculos al viento e irán dando lugar a mayores acumulaciones de arena. Así comienzan a formarse los denominados “trenes” o cordones de dunas que a medida que avanzan van arrollando y destruyendo la vegetación que encuentran a su paso. Sobreviven algunos pinos y enebros que reasentarán sus raíces tras el paso de las dunas y, mientras llega el siguiente tren de dunas, tras años o décadas, se formarán entre dos frentes de dunas los “corrales”, ocupados por matorral y bosques de pinos que finalmente, tras una lenta y “agónica muerte”, acabarán sucumbiendo bajo las arenas. Esos pinos fosilizados por la arena se conocen como las “cruces de Doñana”, que protagonizan una de las estampas más extrañas y características de esta tierra.

Fuera del parque, en algunas zonas de la playa, se puede encontrar la presencia de algunos mariscadores y pescadores que viven en el lugar además de restos de algunas edificaciones de torres de vigilancia o almenaras del Siglo XVI (cuyo proyecto de construcción fue concebido durante el reinado de Felipe II pero que se desarrollo durante el mandato de Felipe III y Felipe IV) que evitaban la llegada de barcos turcos y piratas berberiscos. Estos restos de torres que el mar no ha llegado a tragar hoy en día sirven de posadero y criadero del robusto y corpulento halcón peregrino.

En los 70 kilómetros de costa de Doñana, más de 50 son de playa atlántica y se extienden desde la desembocadura del Guadalquivir hasta la Ría de Huelva. Entre ellos, más de 30 kilómetros de playa virgen de fina y blanca arena. En toda esa extensión de playa, abundan peces, moluscos, crustáceos, gaviotas, ostreros, zarapitos, correlimos, charranes, chorlitejos…

La configuración de este maravilloso paisaje de luz radiante viene marcada por los continuos aportes de arenas depositadas por el océano y empujadas junto con parte de vegetación hacia el interior por la fuerza del viento predominante del Suroeste. Todo ello sucede dentro de un proceso de dinámica intensa que modifica incesantemente el perfil de las playas, dando origen al sistema de dunas móviles.

Por ello, la costa de Doñana está en constante movimiento. La creación de médanos y barras por los continuos aportes de arena, que en principio dieron lugar a numerosas islas pequeñas que se fueron uniendo entre sí formando otras más grandes, comenzaron hace seis mil años a cerrar el antiguo estuario del Guadalquivir, formando el Lago Ligustino (llamado Lago Ligur por los romanos) y que finalmente -a partir del Siglo IV- fue perdiendo profundidad por la acumulación de sedimentos y convirtiéndose en marisma.

Según la época del año, el Parque Nacional de Doñana se presenta cambiante, distinto, sorprendente. Incluso se puede llegar a decir que existen 4 Doñanas en uno. Aquí te mostramos un calendario anual aproximado de acontecimientos en torno a su flora y fauna en diferentes estaciones para que puedas hacerte una idea de lo que puedes encontrar en tu visita.

Doñana en otoño

En octubre comienza la inundación de la marisma, que a mediados de noviembre está inundada. Con las primeras lluvias llegan las primeras aves acuáticas invernales. Miles de ánsares llegan en espectaculares bandadas desde el norte de Europa para disfrutar de un clima más benévolo y en búsqueda del tubérculo o rizoma de la castañuela que se encuentra en el fondo de la marisma, pero también la arena de las dunas próximas, indispensables para triturar y digerir su alimento y que acuden a buscar cada mañana en el Cerro de los Ánsares. Pero no sólo de aves se puebla este enclave privilegiado, sino también de ciervos, zorros, liebres y tejones.

A mediados o finales de septiembre se produce la ronca del gamo, su época de celo. En octubre, coincidiendo con la llegada de los gansos, fructifica la camarina y el monte negro. Y en diciembre el sapo partero se reproduce.

Las pajareras, los viejos alcornoques de la Vera (límite entre el bosque mediterráneo y la marisma) utilizados como hogar por miles de aves, comienzan su etapa de decadencia. Las ramas escasean y comienzan a criar en sus troncos el lince, la gineta, el lirón careto, el conejo de campo y la lagartija común.

Y algo que caracteriza a las dunas en las épocas de otoño y primavera (pese a su aridez y escasez de alimento) son los rastros y huellas de víbora hocicuda, culebra bastarda, tortuga mora, águila imperial, águila culebrera, perdiz común, halcón peregrino, urraca, lince, ciervos y jabalíes.

Doñana en invierno

Entre finales de diciembre y principios de enero se produce la máxima concentración de aves en Doñana. Entrado el invierno, la marisma se convierte en un enorme lago: miles de patos reales, porrones, ánades frisos, gansos y flamencos disfrutan y comparten en perfecta armonía su apreciado humedal. Si decides programar tu visita en esta época, seguramente presenciarás el ritual amoroso de las fochas y ánades reales y quizás estés a tiempo de ver en febrero a los patos y ánsares emprendiendo de nuevo su viaje a Rusia, Escandinavia y Alemania.

A finales de enero tiene lugar el celo del lince. En febrero, se van los gansos y el águila imperial pone sus huevos. Y en marzo llegan los milanos negros y, a mediados, las siempre bienvenidas nuevas crías de lince.

Doñana en primavera

En primavera, el nivel de las aguas ha descendido ya que a mediados de abril comienza la desecación de la marisma. La espesa y verde vegetación acuática cubre la marisma: espátulas, garzas, garcillas, abejarucos y carracas huyen del calor extremo del interior de África, viajando hasta Doñana para nidificar y criar a sus polluelos.

A finales de marzo se da la máxima actividad en las pajareras (viejos alcornoques de la Vera). Asombra lo poblados de vida que pueden llegar a estar. Las aves forman colonias en sus ramas: garzas, garcillas, espátulas, martinetes, cigüeñas, avocetas y águilas calzadas. La jornada transcurre entre el bullicio de los nidos con sus polluelos demandando su alimento y el ir y venir de sus adultos.

En abril tiene lugar la floración del monte blanco y el apareamiento de la víbora. En mayo, la metamorfosis de las libélulas, y a principios de junio, las crías de águila imperial abandonan el nido.

No hay que olvidar que en esta época -al igual que en otoño- las dunas se llenan de huellas un sinfín de animales que tienen más actividad con la llegada del buen tiempo (algunas serpientes, rapaces, tortugas, linces, ciervos o jabalíes, entre otros).

Doñana en verano

En verano, la marisma se convierte en un secarral de arcilla: las avutardas se asientan en ella, los buitres bajan a alimentarse, acuden zorros, liebres, ciervos y jabalíes, y de nuevo, las cigüeñas se atreverán con su gran esfuerzo rumbo a África.

A finales de junio se produce la estivación (estrategia de adaptación al calor y sequedad propios del verano) de la tortuga mora bajo la arena; un mes después las liebres ocupan la marisma seca. En la segunda quincena de agosto se van los milanos negros, y a principios de septiembre, tiene lugar la berrea del ciervo y la eclosión de los galápagos.

En el Parque Nacional de Doñana existen ocho centros de interpretación y visitantes: cinco en la provincia de Huelva, dos en la de Sevilla y uno en la de Cádiz. Son de acceso libre y están abiertos todo el año, salvo en las fechas de la Romería del Rocío y en los días de fiesta de Navidad.

En Huelva

Centro de Visitantes El Acebuche

En la carretera A-483, km. 12/38,7 (a unos 3 kms. de Matalascañas).
Aquí se puede obtener información a través de un guía sobre el Parque y las posibilidades de visita. También cuenta con una exposición sobre los aspectos naturales y culturales de Doñana y una sala donde se proyecta un audiovisual sobre el Espacio Natural. Además, dispone de cafetería, tienda de regalos y merendero.
Como punto fuerte, en este Centro se pueden observar los linces del Centro de Cría del Lince Ibérico de Doñana en tiempo real a través de monitores.
De él parten los senderos peatonales ‘Laguna del Acebuche’ (1,5kms.) y ‘Lagunas del Huerto y Las Pajas’ (3,5kms.).

Centro de Visitantes La Rocina

En la carretera A-483, km. 2 (a 1 km. de El Rocío dirección Matalascañas).
Ofrece los servicios de recepción, donde un guía informa sobre el Parque y las posibilidades de visita; sala de audiovisuales, con una proyección sobre el Arroyo de la Rocina; una exposición sobre diversos aspectos de Doñana, y otra sobre la Romería del Rocío.
De aquí parte el sendero peatonal ‘Charco de la Boca’ (3,5kms.).

Centro de Visitantes Palacio del Acebrón

En la carretera A-483, km. 2 (a 1 km. de El Rocío dirección Matalascañas). Hay que continuar 6 kms. por la pista forestal tras pasar el Centro de visitantes La Rocina.
Este Centro cuenta con una recepción donde se puede obtener información sobre Doñana, y una exposición etnográfica, que incide en las relaciones históricas, sociales y culturales de Doñana con sus moradores.
En este Centro comienza el sendero peatonal ‘Charco del Acebrón’ (1,5 Km).

Centro de Visitantes Los Centenales

En el casco urbano de Hinojos, en el Parque Los Centenales, junto a la carretera A-484 Hinojos-Almonte.
El Centro pone a disposición de los visitantes una recepción, donde se puede informar sobre el parque y sus posibilidades de visita; una sala de audiovisuales, y una exposición sobre Doñana. También cuenta con una laguna artificial con vegetación natural repoblada con peces autóctonos.

Centro de Interpretación del Lince Ibérico

En el Museo Forestal de Almonte, junto al Polígono Matalagrana, en el km. 8 de la carretera A-483 (Almonte – El Rocío).
Permite conocer de cerca a este animal, desde sus características morfológicas y su ciclo vital, hasta las diferentes especies pertenecientes al género Lynx. El recorrido ofrece una visión cercana y real de esta especie para que el visitante descubra sus particularidades, así como las amenazas y peligros que le acechan.
El recorrido se establece en torno a seis salas, con audiovisuales, gráficos, textos o dioramas. Las salas agrupan información sobre los siguientes temas: el lince en el mundo, el hábitat, el lince ibérico como príncipe de Doñana, el lince contado a los niños y una zona audiovisual.

En Sevilla

Centro de Visitantes Dehesa Boyal
Camino del Bujeo s/n (Villamanrique de la Condesa)
El Centro cuenta con una recepción, donde se facilita información sobre Doñana y las visitas que se pueden realizar, y con una exposición sobre la flora y la fauna del Parque, prestando especial atención al Lince Ibérico, y sobre los usos y aprovechamiento de los recursos de Doñana.
Desde aquí parte un carril que llega hasta Laguna de San Lázaro.

Centro de Visitantes José Antonio Valverde o “Cerrado Garrido”
Cerrado Garrido. Marismas de Aznalcázar
Se encuentra situado en plena marisma y dispone de recepción, un servicio de información sobre el Parque y las posibilidades de visitarlo; una sala de exposiciones, una sala de conferencias y la proyección de un audiovisual sobre la marisma. También cuenta con cafetería y tienda de recuerdos.

En Cádiz

Centro de Visitantes Fábrica de Hielo
Avda. Bajo de Guía, s/n (Sanlúcar de Barrameda)
En su recepción se puede obtener información a través de un guía sobre el Parque y las posibilidades de visita. Además, alberga una exposición sobre los usos y productos de las tierras de Doñana y una trayectoria cronológica por su historia y territorio, sin olvidar un repaso por sus ecosistemas y biodiversidad. Asimismo cuenta con una proyección audiovisual, una tienda de recuerdos y una terraza-mirador.

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