La ciudad de Huelva es una de las capitales menos conocidas de Andalucía aunque, desde nuestro punto de vista, la más auténtica. Mucha gente que viene de visita termina quedándose; puede ser por la gente, la forma de vivir o por su tamaño, que le permite tener todas las ventajas de una ciudad pero sin llegar a ser impersonal.

Huelva se encuentra en el Suroeste de Europa y de la Península Ibérica. Dentro de la provincia, la capital se halla en la línea de costa, al Sur, entre los ríos Tinto y Odiel. A 620 kilómetros de Madrid, unos 90 se Sevilla y 100 de Faro (Portugal). Extensión: 149 kilómetros cuadrados. Altura sobre el nivel del mar: 54 metros. Población: 150.000 (2006).

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La ciudad de Huelva está asentada en la península que forman los ríos Tinto y Odiel al encaminarse a su desembocadura. Esta estratégica situación para el comercio así como sus riquezas han hecho que muchas civilizaciones la escogieran para establecerse.

Huelva es uno de los asentamientos más antiguos de Occidente, con más de cinco mil años de antigüedad. Eso es lo que ha quedado patente tras los descubrimientos arqueológicos realizados en la zona del Seminario de la capital. Allí se ha descubierto que la zona ha albergado un poblado habitado de manera continua por distintas culturas desde finales del cuarto milenio a.C. Tartessos, fenicio y griegos hicieron uso de este enclave comercial entre los siglos VIII y VI a.C.). Así lo atestiguan hallazgos como los de la Ría de Huelva o los restos encontrados en el Cabezo de San Pedro, datados entre el Bronce Final (VII a.C.) y la Baja Edad Media (siglo XV).

Los romanos también se asentaron en Huelva, foco de comercio y minería y apreciada por su puerto; era la entonces llamada “Onuba Aestuaria”. También fue ocupada por los visigodos, pero de esta época apenas quedan restos. Tras ellos llegaron los musulmanes, que llamaron “Welba” a la ciudad. Ellos, con los que incluso llegó a ser un reino de taifa independiente (en Isla Saltés), ejercieron su dominación en la zona hasta que en 1262 Alfonso X “El Sabio” acaba con ella tras la conquista de Niebla.

A finales del siglo XV la provincia fue cuna de uno de los acontecimientos históricos más importantes: el Descubrimiento de América, ya que el Puerto de Palos fue escenario de la partida de Colón hacia el Nuevo Mundo y otros puntos, como Moguer y Huelva, también formaron parte de la gesta colombina (el 3 de agosto, día de partida de las carabelas, es la “fiesta grande” de Huelva). En 1755 tuvo lugar el tristemente célebre Terremoto de Lisboa, seísmo de 8,5 en la escala Richter, que sacudió la Península y que destruyó la capital lusa. En España, Cádiz y Huelva fueron muy afectadas. En el caso de esta última, quedaron destruidas muchísimas construcciones y otras muchas resultaron dañadas. Ello explica la existencia de pocos monumentos y edificaciones anteriores a esa fecha.

En el último cuarto del siglo XIX, en 1873, el estado vende a una compañía británica las minas de cobre de Riotinto, con lo que da comienzo una época en la que varias compañías de las islas y francesas se hacen con el control de las minas onubenses. Esto conlleva un desarrollo industrial, en los transportes y urbano, e influencias como en la arquitectura.

A mediados del siglo XX termina la presencia británica en las minas y diez años después se pone en funcionamiento el polo de desarrollo, que contribuirá al crecimiento de la capital. Pero es desde hace unos años cuando Huelva está volviendo a tener un crecimiento acentuado, cuidando más su patrimonio y apostando por el turismo como motor de la economía junto a la industria.

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